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Satélite natural y satélite artificial, diferencias

Satélite

Cuando escuchamos el término satélite lo asociamos inmediatamente con la Luna o con los aparatos electrónicos enviados al espacio por el hombre. Sin embargo, se considera satélite a todo cuerpo que gira alrededor de un astro celeste de mayor tamaño.

Existen dos tipos de satélites, los naturales, que son los que orbitan en el espacio alrededor de un objeto más grande y que influyen en los eclipses y los artificiales, que son lo construidos por las personas y que son enviados al espacio con varios propósitos como hacer una investigación científica, comunicacionales, militares y para mejorar la navegación.

El satélite artificial

En la actualidad existen miles de satélites artificiales orbitando la Tierra. Entre estos se encuentran los que toman fotos de nuestro globo terráqueo y los que captan imágenes de otros planetas, la Luna, el Sol y otros objetos celestes. Estas reproducciones son utilizadas por los investigadores para estudiar el universo. 

También existen los satélites diseñados para enviar señales de radio, televisión, llamadas telefónicas y datos de Internet por toda la esfera terrestre. Estos objetos son muy útiles, ya que todas estas señales viajan en línea recta, y si no fuera por estos dispositivos, se irían a lo más profundo del espacio en vez de seguir la curva de la Tierra.

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Todas las señales de comunicación son enviadas por el emisor a un satélite catalogado como espejo, y este las rebota enviándolas de regreso a los receptores ubicados en diferentes puntos de la Tierra.

En el funcionamiento de un satélite de comunicación hay tres etapas involucradas, la primera se denomina como el enlace ascendente, En esta fase, los datos son enviados al dispositivo desde una estación terrestre, seguidamente procesa los datos utilizando una serie de transpondedores integrados.

En la segunda etapa, los amplificadores y transmisores aumentan las señales entrantes y modifican la frecuencia para que las señales entrantes no interfieran con las salientes.

En último lugar está el enlace descendente,  etapa en la que los datos se envían a la estación terrestre ubicada en otro punto del planeta. Por lo general,  se envía un solo enlace ascendente, pero puede haber millones de enlaces descendentes. Un ejemplo de esto son las personas que reciben la misma señal de TV satelital.

Historia de los satélites artificiales

El Sputnik de fabricación rusa fue el primer satélite artificial lanzado al espacio exterior. Este dispositivo era una sonda espacial con un tamaño no mayor al de una pelota de playa y su lanzamiento fue el 4 de octubre de 1957.

Este evento causó un gran impacto en el mundo occidental, ya que nadie imaginó  que la maquinaria soviética tuviera la capacidad de enviar un satélite al espacio. Asimismo, el 3 de noviembre de 1957, lanzaron un satélite de mayor tamaño. Este sería el Sputnik 2, que transportaba al famoso perro, Laika.

En medio de una competencia por demostrar el mayor poderío espacial,  Estados Unidos logra enviar al espacio su primer satélite, en concreto en 31 de enero de 1958. Este fue el Explorer 1, pero este dispositivo era significativamente más pequeño que el Sputnik 2.

Los satélites de navegación

Por su parte, los satélites de navegación son los que nos permiten establecer  una posición en la Tierra, así como la velocidad y la hora local. En la navegación por satélite, un receptor de radio portátil puede captar las señales de velocidad de la luz de los satélites en órbita.

El sistema de navegación más popular es el Global Positioning System, más conocido como GPS. Esta red utiliza alrededor de 24 satélites activos que recorren la tierra las 24 horas de los 365 días del año.

Este es el sistema más eficiente de navegación, gracias a su tecnología de transmisión basada en señales de radio que pueden llegar a todas partes y a cualquier cantidad de personas en cualquier lugar.

Los satélites naturales

Satélite natural

La Tierra se puede considerar como uno de estos objetos por orbitar alrededor del Sol, pero el significado se suele asociar con astros más pequeños que orbitan alrededor de los planetas. En el sistema solar existen cientos de satélites naturales y casi todos los cuerpos planetarios cuentan con al menos una luna. 

El satélite natural más conocido es la Luna, un cuerpo celeste que tiene un diámetro de 3.476 km y recorre la órbita de la Tierra una vez cada 27.32 días al  desplazarse  a una velocidad orbital de 1 km por segundo.

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El astro lunar es el encargado de controlar las mareas de los océanos, mantener la estabilidad del clima en nuestro planeta y controlar el ciclo de las estaciones. Además, gracias su fuerza gravitacional mantiene la velocidad de orbita de nuestro planeta. 

Si no existiera la Luna, la Tierra tardaría 8 horas en dar una vuelta completa sobre su eje y, por lo tanto, el día duraría esta cantidad de horas. Además, tendríamos vientos huracanados, una atmósfera con más oxígeno, y un mayor campo magnético.

Lunas del Sistema Solar

En el resto del Sistema Solar existen otros satélites naturales que también son llamadas lunas. Marte tiene dos lunas pequeñas llamadas Fobos y Deimos. Por su parte, Júpiter tiene aproximadamente 69 lunas conocidas, Saturno tiene 53, Urano 27 y Neptuno cuenta con  14 astros lunares.

Es común que se descubran nuevas lunas a través del análisis de imágenes antiguas o gracias a nuevas observaciones de telescopio.

Los investigadores también han enviado satélites artificiales a los planetas y otros cuerpos del sistema solar. El planeta con mayor número de estos dispositivos es Marte. Varias sondas orbitan el planeta rojo haciendo constantes observaciones de su superficie y medio ambiente.

Durante los momentos de mayor observación espacial se lograron enviar satélites a los planetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno,  para conocer más sobre ellos.

El astrónomo italiano Galileo Galilei, uno de los investigadores más emblemáticos de los eventos cósmicos y conocido por hacer grandes descubrimientos,  identificó en el año 1610 los satélites de Júpiter, que son llamados en la actualidad los satélites galileanos, estos son Calixto, Europa, Ganímedes e Ío.

Estas lunas se caracterizan por ser las más grandes de los satélites de Júpiter, siendo visibles incluso con telescopios de baja potencia.